Intenta el Monte de México abstenerse de exigir lucro o remuneración alguna, y fía su fomento en la limosna que voluntariamente quieran contribuir los beneficiados; proponiéndose por ahora, con la posible imitación al de Madrid.

Estatutos del Sacro Real Monte de Piedad de México. Julio 8 de 1777


Colonia

Constituir un Monte de Piedad sin fines de lucro, que tuviese la finalidad de brindar socorro a los necesitados por medio del préstamo, fue la visión que a Don Pedro más le interesó, por lo que solicitó a la Corona española la autorización para establecer lo que más tarde sería el Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas.

Es así, que el Rey de España, Carlos III, en Real Cédula expedida en Aranjuez el 2 de junio de 1774, aprobó la fundación del Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas, bajo su Patronato

Carlos III, ordenó que el Virrey determinara lo conveniente para obtener una casa apropiada para la Institución; que asignará las dotaciones de los empleados y que dictara las órdenes que juzgase convenientes para el buen gobierno de la fundación y la cuidadosa administración de sus fondos. Estas órdenes fueron cumplidas con eficacia por Don Antonio María de Bucareli y se rindieron justas cuentas a la Real Audiencia, por ser ésta, a demás de un tribunal Superior de Justicia, la autoridad gubernativa y un consejo del Virrey.

Meses más tarde y en respuesta a dicha Cédula Real, el Virrey Bucareli y Ursúa, previno a los oficiales reales que mantuviesen en depósito, a su disposición y con la debida organización.

El Rey nombró a Pedro Páez de la Cadena Superintendente de la Real Aduana de México, para redactar los Estatutos del Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas, con el concurso de la Junta de Ministros y personas designadas por el Virrey.